La felicidad no depende lo que te diga la gente. Tampoco de lo que piensen sobre ti. Sola y exclusivamente depende de uno mismo: de las experiencias, de tu trabajo, de tus derrotas, de tus victorias, de tu forma de pensar. Nunca debemos permitir que alguien decida cuándo y cómo tenemos que ser felices. NO A LA MANIPULACIÓN.
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